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Tratamiento de Sudoración Excesiva con Toxina Botulínica

Cuando la sudoración se ha vuelto un problema incontrolable existen múltiples tratamientos médicos para tratar la hiperhidrosis, entre estos se encuentra la aplicación de la toxina botulínica.

La toxina botulínica se obtiene de una bacteria llamada Clostridium botulinum, que produce uno de los venenos más poderosos que existen, que ocasiona un bloqueo muscular. Existen múltiples tipos de toxinas botulínicas, pero la que se utiliza para tratar la sudoración es la toxina botulínica tipo A.

El efecto de la toxina es actuar en la unión del nervio con el músculo para evitar la contracción muscular al inhibir la producción de acetilcolina; este es un neurotransmisor que es el encargado de iniciar el proceso del movimiento de las fibras musculares. La toxina produce un bloqueo temporal sin causar daño en los nervios.

Gracias a este efecto de producir parálisis muscular, se utiliza como medicamento en medicina para tratar problemas oculares como el estrabismo, dolores musculares como los de columna, tratamiento de las líneas de expresión como antienvejecimiento y para el manejo de la hiperhidrosis.    

La aplicación de la toxina botulínica para la sudoración excesiva es un tratamiento que se realiza inyectando el medicamento directamente en la zona a tratar, principalmente se usa en axilas y manos. La forma en que actúa es relajando las glándulas sudoríparas para que disminuya o desaparezca la sudoración en la zona en la que se aplica.

El procedimiento es ambulatorio, no requiere incapacidad, y después de éste se puede continuar con las actividades diarias normales.

Se realiza con anestesia local por lo que son zonas muy sensibles, la cual puede ser tópica o inyectada. Primero se demarca la zona a tratar con una prueba que se llama Test de Minor, que es una técnica que se realiza con yodo y almidón para poder delimitar bien el lugar en donde suda más el paciente. Luego se realizan múltiples punciones superficiales en la zona que se marco con la sudoración excesiva, como en las axilas o en las manos, y en cada punto se coloca una pequeña cantidad del medicamento, haciendo énfasis en las zonas que más suda el paciente.

El efecto no es inmediato, sino que se empieza a notar el cambio unos días después, entre 8 a 15 días después del procedimiento y el efecto puede durar por 7 a 10 meses, posterior a este periodo si se desea continuar con los efectos es necesario volver a realizar el procedimiento. Si se quiere potencializar y controlar el problema de la sudoración excesiva durante el periodo del efecto de la toxina botulínica, te recomiendo que continúes con el uso de tu antitranspirante Rexona Clinical®.

En conclusión, este es procedimiento que tiene muy buenos resultados para el control de la sudoración localizada y extrema pero como desventajas tiene que es un poco dolorosa la aplicación y que su efecto no es definitivo. 

Sin embargo antes de utilizar estos tratamientos médicos, que deben ser realizados por un Dermatólogo, una buena opción como primera línea de manejo es utilizar el antitranspirante Rexona Clinical® mañana y noche con la piel seca en la zona donde presentes problemas de sudoración excesiva.

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